A cargo de Candela VeyEn las historias del cine siempre se nos habló de los grandes directores y los grandes productores, los grandes hombres. Pero ¿Dónde estaban ellas? En cada foto de rodaje vemos un montón de mujeres que no quedaron registradas, muchas veces, ni siquiera en los títulos de las películas. Este novedoso recorrido nos acerca la magia de los Estudios Lumiton contada a través de las mujeres que construyeron todos esos clásicos de nuestro cine.Esta visita supone la necesidad de contar (también o una vez más) la historia de los Estudios Lumiton pero a través de las mujeres que trabajaron allí, desde una perspectiva de género, en la que las protagonistas son ellas. Desde la década del ’30, actrices, argumentistas, escenógrafas, vestuaristas, maquilladoras, cortadoras de negativo, pizarreras, asistentes de dirección, etc, formaron parte de la maquinaria del cine, pero sus nombres quedaron relegados a los grandes nombres de actores o directores consagrados o de aquellos que comenzaron como asistentes del director o como “tira cables”. Hoy todos y todas los recordamos por sus hazañas, entonces nos interpela la/s pregunta/s: ¿Por qué a ellas no? ¿Por qué eran menos mujeres que hombres? ¿Por qué sus roles eran menos relevantes para la Industria del cine?Las mujeres formaron parte de las producciones de Lumiton delante y detrás de cámara desde la fundante “Los 3 berretines”, donde Luisa Vehil tiene uno de los protagónicos. Berta Gilbert fue, a su vez, la maquilladora de la gran mayoría de las producciones del estudio. Mecha Quintana y Victoria Garabato diseñaron las coreografías de los números musicales que atraían al público a la sala; Mecha Carman y “La Sra. De Camacho” (ni nombre tuvo la pobre) vistieron a estrellas de la talla de Paulina Singerman, Mirtha Legrand, María Duval y Mecha Ortiz. María Luz Regás, Luisa Barra y María Fernández Unsain imaginaron, desde el libreto, las historias que encarnaron esas actrices. María E. Guglielmino, mientras tanto, tuvo la tarea tan general, y seguramente muy ardua, de ser “ayudante de filmación” en muchos de esos rodajes. Y como ellas, muchas más. Sus nombres, sin embargo, están relegados, con mucha suerte, al pequeño texto que acompaña algún afiche en calidad de “equipo técnico” aunque, en muchísimos casos, sus roles ni siquiera estaban acreditados. Recién en 1960, en una de las últimas películas que llevan el famoso gong al inicio, una mujer podrá estampar su nombre como directora: Vlasta Lah.Bio Candela Vey es documentalista, docente, investigadora y biógrafa de Vlasta Lah, de quién publicó el libro “Por ser mujer. La biografía de Vlasta Lah”. También es autora del libro “Mad Men y el cine”. Se graduó en dirección y guion en las escuelas CIEVYC y Guionarte. Actualmente está realizando una maestría en la Universidad Nacional de las Artes.Reservá tu turno previamente haciendo click en el siguiente botón y completando el formulario.