Basil Dearden
En su momento fue un fracaso pero es probable que se trate del mejor film con jazz de la historia del cine. Su ambiente casi exclusivo es un club nocturno que maneja Richard Atteborough y al que acuden a tocar, como si estuvieran en su casa, leyendas como Charlie Mingus y Dave Brubeck. A medida que la acción avanza y se suman personajes, resulta claro que se trata de una variación sobre el Otelo de Shakespeare, que actualiza el vínculo interracial de la obra en una pareja integrada por un músico negro (Paul Harris) y su cantante (Marti Stevens). Ese interés en desarmar los prejuicios raciales era típico del guionista Paul Jarrico, que aquí firma con el seudónimo Peter Achilles porque era uno de los más notorios comunistas exilados por la caza de brujas en Hollywood (el film incluye en su elenco a otra gran figura perseguida por sus ideas políticas, la actriz Betsy Blair). El director Dearden cuenta esta historia con prodigios de cámara móvil, sacando el máximo partido posible de la compleja arquitectura del escenario principal. El final, con un frenético solo de batería, consolida con maestría el doble carácter dramático y musical de esta genialidad absoluta.